La veda china a las importaciones de varios tipos de artefactos electrónicos y computadoras de desecho, que entró en vigor el año pasado, permitió al gobierno confiscar 22 contenedores en el puerto de Wenzhou en septiembre. Sin embargo, recientes visitas a zonas que se convirtieron en centros de desecho electrónico revelaron que éste continúa a pesar de la veda, si bien de manera más encubierta. En Guiyu, un camión tras otro recorre la calle de tierra que atraviesa la ciudad. Todos transportan una nueva carga de desechos electrónicos. Uno de ellos procede de Italia, otro de Corea y un tercero del Japón. Uno de los cargamentos, que llegó a una construcción de hormigón repleta de tableros de circuito, tiene un rótulo de Nueva Jersey.
Muchas computadoras en desuso se enviaban antes a Nanhai, un puerto de las afueras de la ciudad de Guangzhou. Pero se informó que los funcionarios aduaneros locales se habían puesto más estrictos a partir de la veda. Buena parte de los desechos llegan ahora vía Hong Kong, Taiwán y Filipinas en barcos de carga. Los cargamentos se reembarcan luego hacia puertos más pequeños del interior de China, tales como Shantou y Jiangkou, donde los funcionarios aduaneros se muestran dispuestos a mirar para otro lado a cambio de una cuota de las ganancias.
Mark Dallura, director de Chase Electronics Inc., de Filadelfia, empresa que compra computadoras de desecho en los Estados Unidos y luego las envía a China vía intermediarios taiwaneses que trabajan en Los Angeles, señala que hace quince años que está en este rubro y que la veda no le causó ninguna molestia.
"Yo les vendo a los taiwaneses en Los Angeles. Cómo llega el cargamento a su destino no es problema mío", dice Dallura. "Sobornan a los funcionarios de la Aduana. Todos lo saben. Aparecen con Mercedes y rollos de billetes de cien dólares. No andan con pequeñeces. Esto es un gran negocio que mueve mucho dinero".
Dallura agrega que su empresa obtiene muchas de las computadoras viejas de recicladores de distintos lugares de los Estados Unidos. Estos las consiguen cuando empresas y ciudadanos bien intencionados entregan sus máquinas en actos que organizan los gobiernos municipales y que apuntan a evitar que los desechos electrónicos se conviertan en agentes de contaminación. Dallura reúne una cantidad suficiente y luego la entrega a los intermediarios. La mayor parte de las semanas envía por lo menos un contenedor con unos 20 mil kilos de desechos.
Un contenedor lleno de monitores de computadoras le reporta una ganancia de 2.600 dólares, declara. Hace una semanas, envió cuatro contenedores. Dos salieron rumbo a Hong Kong. Los otros dos fueron a parar a Nanhai. Contenían computadoras que no estaban incluidas en la veda china.
"No me importa a dónde van", dice Dallura. "Mi trabajo es ganar dinero". La ciudad de Taicang, una serie de depósitos industriales a una hora de viaje de Shanghai, en la provincia de Jiangsu, sirve desde hace mucho tiempo como centro de distribución de desechos electrónicos. Durante una reciente visita, se comprobó que había grandes pilas de teclados y monitores alineados contra las paredes de los depósitos. Motociclistas locales señalan que siguen llevando compradores de toda la zona oriental de China a quince de esos depósitos, a los que periódicamente llegan camiones con cargamentos procedentes del puerto de Shanghai.
"El gobierno local lo tolera", dice Ren Maohui, uno de los conductores. "El gobierno prefiere gravar el comercio en lugar de eliminarlo".
Ren indica que hace poco llevó a un comprador de la provincia de Zhejiang que estaba interesado en suministrar tableros de circuito a un depósito que manejaba una empresa con sede en Taiwan, Suzhou Yuefa Nonferrous Metal Product Co. Durante una breve entrevista, el gerente general de la compañía señaló que no recordaba cuándo se había enviado el último cargamento de computadoras en desuso. Pero Ren recuerda que al comprador se le dio una versión diferente: "Lo que tenían no era suficiente, pero le dijeron, 'No se preocupe. Recibimos embarques del extranjero todos los meses. Conseguiremos más'".
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