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Crecerá el papel de los recicladores de desechos electrónicos


Crecerá el papel de los recicladores de desechos electrónicos

A medida que se reduce el período de vida útil de las computadoras, todo indica que el flujo de desechos electrónicos que llega a China aumentará. Cada vez son más las computadoras, por ejemplo, que caen en desuso. La mayor parte de las mismas funciona bien, pero no puede incorporar los últimos adelantos de software, tanto en lo que respecta a edición digital de video como a juegos.

La Silicon Valley Toxics Coalition estima que entre 1997 y 2007 se descartarán 500 millones de computadoras en los Estados Unidos. Por otra parte, la adopción de televisores de alta definición seguramente llevará a que se descarten más de los viejos artefactos de tubo de rayos catódicos, que contienen gran cantidad de plomo. Y a medida que empiecen a caer en desuso los nuevos monitores chatos, el mercurio que éstos contienen también pasará a integrar el flujo de desechos.

La Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA, Environmental Protection Agency) estima que los artefactos electrónicos que se descartan constituyen el 70 por ciento del metal pesado presente en los desechos norteamericanos. Massachusetts y California prohibieron el descarte de monitores de computadoras en tierra, y otros estados analizan la aprobación de leyes similares. Las empresas grandes ya no pueden enviar sus computadoras viejas a zonas de relleno de terreno. En consecuencia, el papel de los recicladores de electrónica es cada vez más importante.

Sin embargo, tal como descubrió la EPA en una investigación que llevó a cabo en California, el costo de desmantelar y reciclar los materiales de un monitor de computadora en los Estados Unidos es unas diez veces superior al costo de enviarlo a China. Eso explica por qué las calles de Giuyu siguen sepultadas bajo montañas de computadoras en desuso.

Al mismo tiempo, la transición de China hacia una economía de mercado produjo una marcada ampliación de la brecha que separa el nivel de vida de las prósperas regiones costeras y el de las zonas interiores pobres. Eso explica por qué tantas personas llegan a este lugar y tratan de obtener ganancias de los desechos electrónicos de otros países.

"Es un poco sucio, pero está bien", dice Wang Guangde, de 27 años, un ex granjero de Sichuan que está sentado en el piso de un galpón desarmando impresoras.

"Necesitamos el trabajo", agrega su amigo, un granjero de la provincia de Guizhou. "Si el gobierno lo elimina, continuará en otro lado, y nosotros nos trasladaremos con él".

Los trabajadores tienen los dedos cortados e infectados. Una tos rebelde habla de la mala ventilación de los lugares en los que respiran emanaciones tóxicas.

Por lo general, se concentran en el dinero que ganan.

"Es peligroso, sí, pero no tener dinero es más peligroso", afirma una mujer de 18 años llamada Lin, que llegó a Guiyu en busca de trabajo procedente de una provincia vecina. Mientras habla, dos niños arrastran un mouse en desuso por la calle polvorienta, como si se tratara de un barquito de juguete. "No tener dinero equivale a morirse de hambre".

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